Tenía creo que 5 años y estábamos en Cuernavaca. Mis padres y mis tíos rentaron una casa que tenía un jardín y una alberca que tenía dos trampolines, por supuesto, uno más alto que el otro .
Yo era la más grande de los primos, pero era la única niña. Siempre me andaban retando, nos gustaba competir, a pesar de que mientras más crecían, más me molestaban por ser niña.
Si jugábamos fútbol, me daba miedo el balón; si nos peleábamos, pegaba o lloraba como niña; si hacíamos carreritas, llegaba después; si saltábamos, yo era la que se tiraba del brincolín más pequeño y me daban miedo las alturas…
Un buen día pensé ¿por qué no? Antes de saltar del brincolín pequeño, reivindique y me posé en la orilla del trampolín más alto.
✋🏻Esperé, 👀 observé, 🤯 pensé, 😓 dudé, ⏱me tardé, quise regresarme al trampolín inicial… pero tomé vuelo 💨 y salté.
Es igual que cuando te arrancas la curita 🩹 a qué si la vas quitando poco a poco.
Que no te de miedo tomar la decisión que te hará ser mejor. Mientras más lo piensas más ganas de rendirte y no intentar, aunque muy en el fondo sabes que se siente más padre saltar de más alto, es más tiempo de libertad.
